martes, 9 de abril de 2013

Un equipo para la memoria

El Málaga ha sufrido un golpe durísimo. Una derrota de las que duelen profundamente por la forma como se produce. Y por aquello que impide vivir, pues los malacitanos difícilmente volverán a estar tan cerca de una semifinal de Champions League. El gol en el último segundo del descuento acabó con esa nueva realidad que muchos ya estaban imaginando: otro sorteo, dos partidos más, otro viaje europeo, la oportunidad de soñar con una final en el debut... y el momento en el que todo esto se rompe es muy doloroso.

Sin embargo, el Málaga se ha ganado hoy un pedazo de historia que será recordado durante muchísimo tiempo. Estas hazañas sólo se valoran con perspectiva pasados unos días, semanas, meses e incluso años. Es muy pronto para tratar el impacto que dejará la eliminación en Dortmund, porque antes habrá que ver cómo evoluciona en las próximas temporadas este equipo. Pero, cuanto más lejos se esté de repetir la experiencia de disputar la Champions más se valorará la dimensión histórica de la eliminación de esta noche.

Aunque el equipo de Pellegrini no sólo se ha ganado un lugar en la memoria colectiva. También ha curtido a sus futbolistas a enorme velocidad y ha brindado una última oportunidad a los más veteranos. Ha sido la Champions de Willy Caballero, que casi se convirtió en héroe con varias paradas de enorme mérito. También la de Gámez y Weligton, futbolistas que han pasado de jugar con el Málaga en Segunda a disputar partidos de Champions. O la de Demichelis y Toulalan, que llegaron más tarde pero que aportaron la experiencia y el oficio que nadie tenía en este equipo. Incluso la de Antunes, el último en llegar, y Monreal, que se marchó antes de que empezaran las eliminatorias. Pellegrini, constructor de equipos, es un caso distinto pero también una pieza básica del proyecto malacitano.

Así podría hablar de todos los futbolistas, pero hay que detenerse en los dos genios de este equipo a nivel ofensivo. El primero de ellos es un jugador que ha tenido la oportunidad de reencontrarse y alcanzar de este modo el mejor nivel en toda su carrera, que no es poco. No es tan explosivo como en sus primeros años, pero sabe aprovechar mucho mejor sus virtudes. El segundo es un genio que crecerá muchísimo con experiencias como la de esta Champions League. Ya decidió la primera eliminatoria y apareció hoy en un momento clave que parecía desequilibrar la segunda a su favor. De hecho, hasta fue clave en el debut en la fase de grupos con un golazo en el primer minuto. Es especial y ha demostrado que no suele encogerse. Ambos son la razón por la que el equipo ha podido competir con los mejores. Además de saber sufrir como pocos atrás, son imprevisibles. Son la diferencia entre un equipo más que correcto para competir y uno con potencial para hacer algo grande.

Todos deberían sacar lecturas positivas de la derrota de hoy. Aunque posiblemente no lo van a hacer esta semana ni tampoco la siguiente. Recuperarse de un golpe así lleva su tiempo y ellos lo necesitarán. Pero, tanto a nivel individual como colectivo, lo que hace crecer de verdad son los tropiezos y las derrotas. Y la derrota de hoy es especialmente cruel y dolorosa.

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